Hace mas 100 años se fundó en el partido de Lujan un
experimento de psiquiatría pionero en Latinoamérica. Se trató de una colonia
psiquiátrica-agrícola de una extensión de 624 hectáreas donde se confinó a
“enfermos mentales” de todo el país, llegando a alojar 5000 pacientes. Esta
colonia agrícola era autosuficiente. El método que se proponía para “la
curación” de los internados tenía como eje central el Trabajo, a través de todo
tipo de tareas: desde labrar la tierra, criar vacas, chanchos y aves, fabricar los
mismos ladrillos con los que se construían los pabellones de internación,
imprimir los partes con los que se diagnosticaba, hasta cultivar orquídeas y
producir miel.
El plan hoy está obsoleto. Los edificios están en ruinas
y el número de internos se redujo a una quinta parte. El tratamiento de
la “labor-terapia” fue reemplazado por la ingesta de psicofármacos, y la gran inmensidad
del predio está cubierta por maleza. En este estado se encuentra el vivero de
la Colonia, un espacio donde se cultivaban diversas variedades de flores y que
era utilizado como espacio de meditaciones por el mentor y fundador del
proyecto, el Dr. Domingo Cabred.
Un gran portal es su entrada.
En el vivero, debajo de la maleza, se ocultan elementos
simbólicos: un reloj solar y una fuente. El reloj no tiene el aspa. La fuente
está destrozada.




